Les dejo dos textos breves sobre lo que será un tema central de nuestras próximas clases.
Espero que los lleven leídos para el miércoles y que les resulten de ayuda.
(Van a ver que hay referencias a otros capítulos y a temas como la termodinámica: es un material que elaboré para otra universidad, pero creo que viene al caso).
Confrontación de fuentes
Para
responder a una pregunta o consigna que requiere la comparación de fuentes
diversas es necesario tener en cuenta que la pregunta misma postula la
existencia de un hilo conductor que debemos encontrar en los textos a los que
hace referencia. Por ejemplo, una consigna como “Compare las ideas de A, B y C
con respecto a los alcances de la termodinámica” da por sentadas varias
cuestiones: por un lado, que los tres autores aluden a la termodinámica en
relación con las aplicaciones que pueden dársele; por otro lado, puesto que
solicita una comparación, es evidente que cada autor presentará un enfoque
particular del tema (de lo contrario, la consigna en sí misma carecería de
sentido), ya sea por brindar una opinión
que difiera de las otras o simplemente –valga el ejemplo- por relacionar la
termodinámica con la biología o la economía.
El hecho
de que se trate de una comparación o confrontación de fuentes no implica que
solo deba hacerse referencia a los puntos en común entre los textos, sino que
también apunta al señalamiento de sus diferencias. Justamente este es el
objetivo de este tipo de actividad: lograr que el estudiante pueda reconocer
semejanzas y diferencias entre textos que abordan una temática común. Cabe
destacar que el trabajo esperado no es el simple relevamiento de ellas, sino
también el desarrollo de cada una de las ideas y la explicación de por qué se
reconocen como puntos de consenso o de disenso (esto se verá con más detalles
en el apartado 2).
Si bien el
contraste de fuentes puede asumir también la forma del cuadro comparativo (lo
cual puede resultar de gran utilidad a la hora de estudiar para un examen), es
importante tener en cuenta que tanto en este caso como en el de la consigna a
la que se hizo mención más arriba, lo fundamental es el reconocimiento de ejes
o líneas de lectura que organicen la información leída y le den coherencia.
***
Al momento de responder una
pregunta que solicita la comparación de textos el estudiante se encuentra, a
grandes rasgos, frente a dos procesos: por un lado, debe recuperar la
información más importante de cada uno de los textos leídos y, por el otro,
realizar un “entrecruzamiento” de datos para identificar la presencia de
expresiones o términos semejantes e incluso, opuestos. Esto permite reconocer
la presencia de una temática afín y brinda la posibilidad de encontrar puntos de
acuerdo o desacuerdo entre los autores. Es fundamental no perder de vista la
pregunta a responder, dado que en su formulación se encuentra explicitado el
tema que indefectiblemente debe ser abordado en la respuesta. Es importante
revisar cada párrafo de la respuesta para comprobar que efectivamente se esté
llevando a cabo la operación que la consigna solicita (definir, explicitar
causas, comparar, etc.) y que, además, cada secuencia textual se relacione de
manera eficaz con la siguiente.
La producción de un texto
coherente supone la aplicación de una serie de metarreglas (Charolles, 1978):
·
Repetición: debe
darse la repetición de ciertos términos de manera que se asegure el
encadenamiento de las nuevas proposiciones con las anteriores. Para lograrlo,
la lengua dispone de recursos como el uso de pronombres y la sustitución léxica
(uso de sinónimos), entre otros.
·
Progresión: debe
darse de manera sostenida el aporte de información nueva. Esto exige un
delicado equilibrio entre la continuidad temática (repetición) y la progresión
semántica (agregado de información nueva).
·
No-contradicción: es
indispensable que no se introduzca un elemento de carácter semántico que
contradiga un contenido que ya haya sido expuesto o que funcione como un
presupuesto básico del texto en cuestión.
·
Relación: es
necesario que los hechos a los que el texto hace referencia sean congruentes
con el mundo en él representado.
Otro aspecto a tener en cuenta es
la necesidad implícita de jerarquizar la información que se expondrá en la respuesta,
es decir que previamente a la escritura del texto solicitado se deberá
organizar la información en función de su relevancia respecto de la pregunta.
Por ejemplo, si la formulación más clara del punto de vista de un autor aparece
al final de su texto en las conclusiones, eso no quiere decir que al formular
la respuesta deba seguirse el mismo orden; por el contrario, se espera que el
estudiante sea capaz de “desprenderse” de la organización del texto leído para
integrar las ideas relevantes de manera eficaz en un nuevo texto cuya
estructura se corresponda con lo que la consigna solicita.








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